Umbral








Hay días que son necesarios, y ayer fue uno de ellos. Después de la tarde con el regalo de la vida, escuchando Portishead, mientras charlábamos de cosas importantes y entendíamos el amor más puro que hay en la amistad, entre libros de símbolos y algunos esotéricos oscuros, le miré y le dije que ya no me interesaba nada del conocimiento, que lo único que buscaba en esta vida es la calma. Hoy, día 2 de febrero, Dios me quita de las manos al caballo protector de mi tablero y al Rey, con una delicadeza digna de una segunda entrada al convento en este discernimiento.

Y yo, mientras reflexionaba sobre todo lo que hay que soltar antes del eclipse del 17 de febrero y del Año Nuevo chino, comenzó a sonar una canción que se llama Apareces de la nada. Porque ya todos sabemos, a estas alturas, que Dios es el DJ de mi vida. Y me dicen: no vale la pena jugar. Apareces de la nada, y siempre creo que no vale la pena… y no vale la pena.

Me diste un gran libro. Bueno, todos ustedes me dieron un gran libro. Hoy faltan dos textos importantes: Hilma af Klint y los 555. Con eso termino. Ha sido un placer jugar con Dios. Ahora soy su sierva, la niña de sus ojos.

Pero un momento: me tiene los mejores regalos y me acaba de poner una canción maravillosa, Vaya con Dios, de Kali Uchis, porque yo sé que me tiene preparada la mejor sorpresa. Confío en el proceso. Gracias, Dios; siempre fui tu favorita. Ya había hecho una playlist, así que gracias.

¿Ustedes creen que por perder la vista voy a dejar de soñar? No: solo he afinado los poderes. Yo sé que ya vienes. Me obligaron a quedarme quieta para esperarte. Sé que vas a aparecer; en qué momento, no lo sé. No tengo prisa. Estoy muy bien. Tengo una exposición que trabajar y muchas cosas por hacer.

Tómate tu tiempo: más de cuatrocientos años han pasado; un día más, un día menos no es nada en el tiempo de Dios. Eso sí, llega con todas las contraseñas aprendidas, porque esta vez, con el año de entrenamiento que me has dado, estoy lista y con las manos abiertas para recibirte. ¿Me estarás leyendo?

Espero que sí. Confío que sí.

Te dejo las canciones que me puso, porque a Él le encanta la música y a mí también. Les voy a dejar dos salmos: el 46 (45), que comienza así:

Dios es nuestro refugio y fortaleza,
socorro en la angustia, siempre a punto.
Por eso no tememos si se altera la tierra,
si los montes vacilan en el fondo del mar,
aunque sus aguas bramen y se agiten
y su ímpetu sacuda las montañas.

Ustedes pueden seguir leyéndolo, pero yo les voy a releer mi favorito, el Salmo 45. No lo voy a leer completo, pero sí compartir algunos versos:

Un bello tema bulle en mi corazón;
voy a recitar mi poema para un rey.
Mi lengua es pluma de ágil escriba.
Eres el más hermoso de los hombres,
la gracia se derrama por tus labios;
por eso Dios te bendice para siempre.
Ciñe tu espada al costado, valiente:
es tu gloria y tu esplendor.
Marcha, cabalga en pro de la verdad,
la piedad y la justicia.
Que tu diestra te enseñe a hacer proezas.
Tu trono es eterno como el de Dios.

Escucha, hija, mira, presta oído:
olvida tu pueblo y la casa paterna,
que prendado está el rey de tu belleza.
Él es tu señor.

Hay muchas palabras de este salmo que me gustan, especialmente cuando dice:

aparece espléndida la princesa, con ropajes recamados en oro.
Vestida de brocados la llevan ante el rey;
le siguen las doncellas, sus amigas,
que avanzan entre risas y alborozo
al entrar en el palacio real.
En lugar de tus padres tendrás hijos;
príncipes los harás.

Esa fue la palabra de YHWH para el día de hoy, en este blog, y para ustedes.

Espero que les guste mucho.

Umbral.

Se despide,
Akari.